Una vez finalizada la parte experimental del programa TAS, se presentan los primeros resultados sobre el efecto de las intervenciones en el comportamiento de hábitos alimentarios y actividad física de la población estudiada.

Los datos presentados son los obtenidos a través de la web del programa, dónde los alumnos tenían que introducir las raciones de los diferentes grupos de alimentos consumidos durante una semana y rellenar el cuestionario PaQ-A de actividad física.

Al inicio del programa se realizó una evaluación inicial a todos los alumnos participantes (100 escuelas – 2500 alumnos de 3ro ESO). La evaluación consistió en rellenar una libreta durante una semana con todo lo que comían, bebían y la actividad física que hacían. Los datos obtenidos nos permitieron tener una idea muy clara de cómo los adolescentes españoles están comiendo y la actividad física que están realizando. En resumen, los resultados mostraron un bajo cumplimiento de las recomendaciones nutricionales y de actividad física. Como datos más relevantes, el 98% de los alumnos tenían un consumo de frutas y verduras muy inferior a las recomendaciones. El consumo de pescado fue inferior a las recomendaciones en el 68% de los estudiantes. Más de la mitad de los participantes presentaron un consumo superior al recomendado en refrescos y bebidas azucaradas y bollería, y también se observó una falta de actividad física generalizada y una escasa dedicación del tiempo libre a actividades no sedentarias fuera de la escuela.

Después de 6 meses de la primera intervención del programa (retos, trabajo en aula, talleres de cocina y actividad física…) se realizó de nuevo una evaluación, evaluación 1ª intervención TAS que permitió evaluar el impacto de las actividades realizadas durante el curso y observar el efecto que tuvo el programa en los hábitos de consumo y de actividad física entre los participantes.

En esta segunda evaluación se observaron mejoras en la ingesta de alimentos como frutas y verduras. Se observó también un aumento moderado del consumo de pescado, y un mejor ajuste a las recomendaciones en el consumo de carne. Hubo un menor consumo de refrescos y bollería; también se observó una disminución en el consumo de alimentos fritos. Para la actividad física, hubo una mejora a todos los niveles. Por lo tanto, pudo observarse que los hábitos alimentarios y de actividad física de los adolescentes mejoraban tras la intervención y que la metodología utilizada era útil para ejercer cambios de comportamiento.

Pero el programa TAS, también quería observar si la repetición de intervenciones en el tiempo era mejor que una intervención aislada en el curso escolar. Para ello se seleccionaron 10 de las 100 escuelas iniciales para realizar una segunda jornada de actividades, donde al igual que la primera, la cocina fue la herramienta principal para fomentar la alimentación y el ocio activo la mejor estrategia de promover la actividad física.

En esta fase, los mismos alumnos del primer año (de las 10 escuelas seleccionadas) volvieron a rellenar los cuestionarios semanales de alimentación y actividad física, conformando así la muestra de la evaluación 2ª intervención. Esta última evaluación nos permitió valorar si las intervenciones repetidas en el tiempo tienen un impacto mayor en la mejora los hábitos de los adolescentes.

En resumen, tal y como se puede observar en el siguiente gráfico, con esta segunda intervención se mejoran aún más los hábitos de alimentación y actividad física de los adolescentes. Se consigue con la segunda intervención aumentar el consumo semanal de fruta y verdura y disminuir el consumo semanal de alimentos de consumo ocasional como fritos, pastelería, snacks o refrescos.

Por lo tanto, las acciones educativas repetidas en el tiempo son fundamentales para conseguir una tendencia positiva hacia la prácticas de hábitos más saludables. Así pues se recomienda para futuros programas que las intervenciones en la medida de lo posible se repitan a lo largo de los diferentes cursos de cada ciclo. En este caso, se propondría realizar un programa durante los 4 cursos de la ESO.

A continuación se detallan los cambios de hábitos de actividad física y el cambio de hábitos en la ingesta de los diferentes grupos de alimentos en las 3 evaluaciones realizadas.

Actividad física

Una vez valorada la actividad física, se observa una mejora significativa en el nivel de actividad fisca realizada por los estudiantes, disminuyendo después de la primera intervención el porcentaje de estudiantes que practican una baja o muy baja actividad física en un 17%.

Los cambio más significativos se encuentran comparando el comportamiento antes y después de la 1ª intervención, no habiendo una mejora realmente significativa entre las 2 intervenciones, aunque si una tendencia a seguir mejorando una vez realizada la segunda intervención.

Consumo de frutas

El consumo de fruta fresca por parte de los estudiantes evaluados ha experimentado un incremento muy interesante, pasando de un 2% de alumnos con un consumo adecuado de frutas en el diagnóstico inicial a un 10% después de la primera intervención y a un 14% después de la segunda intervención, incrementándose así al final del programa un 12% el porcentaje de alumnos que consumen fruta con una frecuencia mayor o igual a dos raciones al día.

Consumo de verduras y hortalizas

En cuanto a las verduras la mejoría ha sido aún más significativa aumentando en casi un 20% el número de alumnos que consumen verduras de manera adecuada 2/3 veces al día. Tanto para la fruta como para la verdura, una segunda intervención parece reforzar la importancia de su consumo y ejercer cambios positivos en el comportamiento frente a su consumo.

Consumo de pescado

En cuanto al pescado se observó un incremento significativo en su consumo pasando de un 28,1% a un 42,8% con la primera intervención, y manteniéndose el mismo porcentaje después de la segunda, viéndose afianzado el hábito de consumir este alimento. El consumo de pescado azul no se ha visto modificado con ninguna de las acciones, partiendo ya de un consumo inicial bastante adecuado, un 63,6% .

Consumo de carne

En cuanto a la carne podemos resaltar que ha disminuido el consumo excesivo de este alimento, viéndose después de la 1ª intervención una disminución significativa de los alumnos con un consumo en exceso y que este cambio se mantiene e incluso mejora con una segunda intervención, reduciéndose en un 8% los alumnos que consumían carne en exceso.

Consumo de Alimentos fritos, bollería y refrescos

En estos tres grupos de alimentos (fritos, refrescos y bollería) se ha observado una mejora significativa después de la primera intervención, pero realmente interesante después de la segunda intervención, por lo que se ve que es totalmente necesario las acciones repetidas en el tiempo para conseguir una disminución de los alimentos que por su composición rica en azúcar, sal y grasas deben consumirse de forma ocasional.

Después de la segunda intervención se ha reducido aproximadamente en un 50% el número de estudiantes con un consumo excesivo de alimentos fritos/procesados, bebidas refrescantes y snacks, bollería y pastelería.


Estos últimos resultados dan cuenta del impacto positivo de las intervenciones realizadas en los colegios durante los dos años de trabajo. Hemos podido comprobar que a través de los talleres teórico – prácticos de alimentación saludable, actividad física y cocina, los alumnos han interiorizado conceptos y afianzado sus prácticas saludables. Por lo tanto, podemos comprobar una vez más, que las acciones educativas realizadas de manera frecuente tienen un efecto positivo en el aprendizaje de hábitos, y que conllevan en definitiva al mejor estado de salud de los adolescentes.